Miré a mi alrededor y suspiré; a aquella habitación le hacía falta un buen repaso. La ropa, amontonada en la silla pedía ser llevada de nuevo al armario. Los libros, transparencias y demás apuntes gritaban auxilio en aquel mare mágnum de papeles y las mesitas de noche estaban atestadas de tazas de café, medicinas y paquetes de pañuelos. Lo único que parecía salvarse de aquel caos era la orquídea que me regaló mi madre este verano. La dejé en la mesita de noche para poder verla cada vez que me despertara.
Abrí la ventana y dejé que el aire entrase en la habitación. Puse la radio para amenizar un poco la tediosa tarea de colocar todo en su sitio y sin prisa pero sin pausa empecé a llevar la ropa limpia al armario y la sucia la fui amontonando en un rincón para lavarla más tarde. Luego le tocó el turno al escritorio y por último a las mesitas de noche.
Sólo faltaba quitar el polvo, barrer y fregar, pero ya que estaba ordenando, pensé en los cajones y decidí echarles un vistazo. Los dejé sobre la cama y me dediqué a vaciarlos y ordenarlos. En uno de ellos vi una vieja caja de latón y al abrirla, vi parte de mi adolescencia, o al menos de la primera parte de esta etapa. Una tarjeta de felicitación por mis quince años, las fotos de aquel viaje a Gibraltar con los compañeros de clase, una pulsera de la suerte y una libreta en la que recopilaba poesías y rimas adolescentes.
Sonreí con melancolía. Todo lo que había en aquella caja mostraba una de las peores etapas de mi vida, pero aún así, le tenía cierto cariño a aquella época. Es difícil de explicar, pero posiblemente sea porque fue durante aquellos años cuando empecé a ver el mundo con otros ojos. No lo sé.
En el pasado estaba cuando el locutor de la radio daba paso a “La caja de los recuerdos”, la nueva sección del programa en el que rescataban canciones que habían sonado durante los cinco años de la existencia del programa. Y la canción elegida era una de aquel disco que me regalaron cuando cumplí los catorce años y que fue la banda sonora de mi desamor de adolescencia. Y no pude más que tararearla, y me sentí como si estuviese otra vez en el instituto.
La canción acabó y pusieron una canción actual, y con ella volví al dos mil seis, a la universidad y a mis veinte años. Guardé la caja y apagué la radio.
Tomé la escoba y acabé lo que había empezado.

Hola morenita
Pensaras que es peloteo pero te prometo que no lo es, es verdad pura y dura te lo digo si algun dia escribes un libro me da que voy a ser el 1º en comprarlo :-) jeje le pones tanto sentimiento que te dan ganas de leer sabes? no se como explicarlo... es eso supongo tu forma de escribir lo narras con tanta sinceridad que con tan solo dos lineas te metes entero en la historia narras genial de verdad y si algun escribes en serio ya tienes a tu 1º fan jeje ;-)
Un besazo
Gonzalo
Gracias, Gonzalo!
Si es que eres un encanto! Me da igual que seas mi fan o no, con que seas mi amigo ya soy feliz. Gracias por todo.
Un besazo. Muaks!
ONLY PERFECT!
PERFECTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTTT!
MUY MELANCÓLICO.
Gracias Lidia!!
Si es que eres un solete!
Muy compacto y fluído, perfectamente práctico porque sin ningun tipo de esfuerzo le sobrecoge a uno y se mete de lleno en tu momento. Me ha gustado Celi
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Hola , amigos visiten estas bien chidas
Hola amigos , mi nombres Benito